
9 de noviembre de 2009
27 de octubre de 2009
Noche mortuoria II

20 de octubre de 2009
un reloj de arena donde caían
lentas las cenizas del día viejo
Húmedos los parquesy la piel de tu lado izquierdo estaba tibia
Fuimos como todosa dejar nuestros pasos en las calles
a publicar los silencios en la ciudad fantasma
Un paraguas cómplice guardó nuestras manos dormidas
lejos la voz de Tláloc incapaz de tocarnos
Después volvió un canto de cláxones
fueron tambores los pies transeúntes
Retomamos el paso
Reanudaron su ritmo los danzantes
29 de septiembre de 2009
22 de septiembre de 2009
8 de septiembre de 2009
31 de agosto de 2009
26 de agosto de 2009
20 de julio de 2009
***
es el tiempo del diluvio nocturno
en este hueco azul oscuro casi ciego
y el tamborileo del techo me evoca a Guillén
tarareando el tarará húmedo de las nubes cantoras
Arará la gota que se cuela por el mimbre
Como nota de canción saltando al piano
Arará la madrugada del viento
que se pega a la ventana salpicando
Arará que la música de lluvia nos inunda
Y nos mojamos de canción y canto
como si fuéramos tambor de agua
vertiéndonos río de notas bailarinas
1 de julio de 2009
Negra
cuánto se necesita tu olor para beberse el mundo
en los pedazos de cielo que se precipitan y pitan
tintinean cayendo en el suelo donde gritan los pasos
Arrebato a la noche sus cánticos de callejones vacíos
susurros espectros boyantes ladrones
Sombras nada más en las esquinas rotas de mis tenis
Y tu obnubilada presencia claqueteando en mi cabeza
anunciando que el tiempo es un tropo que se extiende
hasta la tibia dureza de la carne
Negra mujer de cabellos negros
es hora de maldecirte y darte la espalda
tú que llegaste en la madrugada a dormir conmigo
vendaste mis ojos y me pusiste esposas
eres bradita perspicaz mañosa Diosa
carcajada de dientes quebrados
burlona cicatriz marcada en mi pecho roto
30 de junio de 2009
De todo lo que se puede decir acerca de César
Comitán de Domínguez 1954 – Tuxtla Gutiérrez 2009.
Promotor cultural y escritor subterráneo. Lector voraz de poesía, cuentacuentos y deshacedor de entuertos. Dedicó sus últimos diez años a la promoción de la lectura, llevando alegres historias a quienquiera que prestara sus oídos a su polifacética voz acostumbrada a la lectura en voz alta. Niños, jóvenes y adultos, ancianos, promotores de lectura, bibliotecarios y maestros fueron tocados por su magnífico talento de hombre de letras, narrador oral y encantador de hombres y mujeres, a quienes seducía contagiándoles el amor por los libros, su pasión por la lectura. Fallece, a la edad de 55 años justo antes de salir con rumbo a la selva para compartir con otros un poco de poesía y buenos libros. Llevaba consigo aquél morral de piel que lo siguió a todos lados, mientras recorría Chiapas de orilla a orilla. Caminar en el campo y sus comunidades era un gran deleite para él; platicar con la gente y conversar con las estrellas era uno más de sus pasatiempos. Fue un quijotote comiteco, chiapaneco orgulloso de sus raíces, de la sangre… Ciudadano del mundo, poblador de los sueños y las fantasías. En sus textos nos hallamos con un lenguaje aparentemente regionalista, pero que en realidad es una combinación de vocablos tanto comitecos como propios del caló mexiquense, adquiridos durante los años que vivió en el Distrito Federal; lo que lo convierte en un lenguaje original. El humor, el sarcasmo y la crítica social son elementos constantes en su obra; misma en donde encontramos mayormente los temas del amor, la crítica a nuestros sistemas de gobierno y organización social, el erotismo y una frecuente relación de acontecimientos diarios narrados de manera fantástica.
Leyendo en las esquinas, en los bares, cocinas económicas y cafeterías, llevó consigo a todos lados un libro que supo compartir con el vecino, el amigo, el vendedor de chicharrines y la niña que siempre le ofreció caballito, turulete y semita. Se va pues, nos deja con el gran gusto de haberse aparecido en nuestras vidas, con la carcajada del recuerdo de sus ocurrencias, con todos sus cuentos y poemas, con la certeza de haber hecho siempre lo correcto, de mantenerse firme en sus convicciones, de no venderse jamás a nadie y continuar a pesar de las adversidades buscándose hasta que él mismo decidió convertirse en energía y regalarse a todo el mundo para quedarse con todos en todas partes.
15 de junio de 2009
*
Para Daniel, el Dilomixus
AMIMEPONES triste −y a todos−
ese día que te fuiste en el teléfono sonó una voz que no era tuya
anunciando tu partida sin adiós
sin alas, sin sueños
Estarías aquí, sentado entre nosotros
si fuera otro el amigo caído,
amenazarías como siempre con flashearnos
yo te sonreiría y nos saludaríamos en la puerta una vez más
pero te has hecho uno con el mundo
has decidido quedarte en todas partes
Ahora nos perseguirás secretamente
y tocarás nuestra espalda en la madrugada fría
o en alguna embriagada noche de recuerdo
no hay tos, hermano
seguiremos siendo cómplices eternos
chamaquitos gritones en las esquinas
decoradores de banquetas, anunciantes
artistas
No te vayas con las manos vacías nada más
ya que nos dejaste el mundo para destruirlo todo
llévate nuestras manos y los hijos de ellas
en esta tarde-noche de recuerdos
en tu recuero de stickers y fotografías grises
10 de junio de 2009
8 de junio de 2009
Poemas
Porque puse mi mano sobre tu carne
como se pone la palabra sobre la lengua,
porque te di la hoja de vida que mastican tus dientes,
porque hablo de la rosa encerrada en tu rostro,
por eso,
por eso no te extrañe si ante tantos copos de luna
algo de mi cae sobre tus senos de oro enloquecido,
no te apure la danza
cayendo en el cuarto como una mano de memoria;
al pie de tu cabello siembro la antena del prodigio
y juntos vemos pasar islas mojadas hasta el cuello
huesos de aves que se levantan a duras penas,
sombras cayendo como almendras,
tu boca abierta como un muro aniquilado.
Sábanas, mujer, sábanas
como hojas de nube nevada nos envuelven,
ayer nos decía adiós la papelera húmeda
que duerme entre letras abatidas,
hoy ves la noche en un rincón como una muerte tonta,
hoy ves el viento occidental
que viene a nuestro lado pisando hojas,
hoy ves la gran ciudad como una barca sedienta.
¡Juramentos, mujer de cabello igual a una manta, juramentos
contigo y con tu amor
más pequeño y más grande que el mundo!
¡Alegría contigo, descalza en la salvación, alegría
en mis dientes que muerden tu hombro!
¡Párpado de agua, párpado de risa
prende la noche en tus establecimientos horizontales!











