cuánto se necesita tu olor para beberse el mundo
en los pedazos de cielo que se precipitan y pitan
tintinean cayendo en el suelo donde gritan los pasos
Arrebato a la noche sus cánticos de callejones vacíos
susurros espectros boyantes ladrones
Sombras nada más en las esquinas rotas de mis tenis
Y tu obnubilada presencia claqueteando en mi cabeza
anunciando que el tiempo es un tropo que se extiende
hasta la tibia dureza de la carne
Negra mujer de cabellos negros
es hora de maldecirte y darte la espalda
tú que llegaste en la madrugada a dormir conmigo
vendaste mis ojos y me pusiste esposas
eres bradita perspicaz mañosa Diosa
carcajada de dientes quebrados
burlona cicatriz marcada en mi pecho roto













