11 de enero de 2010




Para aquel que roba, o pide prestado un libro y a su dueño no lo devuelve, que se le mude en sierpe en las mano y lo desgarre. Que quede paralizado y condenados todos sus miembros. Que desfallezca de dolor, suplicando a gritos misericordia, y que nada alivie sus sufrimientos hasta que perezca. Que los gusanos de los libros le roan las entrañas como lo hace el remordimiento que nunca cesa. Y cuando, finalmente, descienda al castigo eterno, que las llamas del infierno lo consuman para siempre.


Inscripción en la Biblioteca del Monasterio de San Pedro. Barcelona, España.
La imagen de arriba pertenece a la Universidad de Salamanca.

1 comentario:

Javier Alejandro Toledo dijo...

como son de satanicos los españoles

google888e13a893acf05c.html

google888e13a893acf05c.html